Luego de varias idas y vueltas, de presiones básicamente eclesiásticas, después de largas esperas y marchas a favor y en contra, ayer llego la igualdad.
Ayer fue una jornada cargada de emoción y nerviosismo, a la espera de la decisión del Senado, que comenzó a sesionar a partir de las 13:15 y se extendió hasta la madrugada de hoy. Durante todo este tiempo estuvieron a la espera desde organizaciones de derechos de las minorías hasta familiares, amigos y personas integrantes de la comunidad homosexual.
Esta ley constituye un gran paso de la sociedad hacia la igualdad de derechos, la aceptación hacia personas con orientación sexual diferente, que siguen siendo individuos con sentimientos, y que por tanto tienen el derecho de ser resguardados por la ley y reconocidos por el estado. Merecen así mismo tener los mismos derechos que tiene cualquier persona, porque tienen las mismas obligaciones. El Senador Eugenio Artaza dijo en su exposición “si nosotros tenemos el derecho de tener una familia con amor y constituida en ese amor, quienes somos para negar ese derecho a personas que no son como nosotros, heterosexuales” anteriormente fue el turno de Luis juez quien dijo “aquí se viene a discutir sobre una ley no sobre religión y declaro “nadie se hace gay por una ley”.
En el día de hoy a las 4 de la madrugada, en el Senado de la Nación Argentina fue sancionada la ley que modifica el código civil permitiendo el matrimonio de personas del mismo sexo, convirtiéndose en el primer país latinoamericano en sancionarla.
Lo sucedido en el día de hoy se tiene que destacar y festejar. A pesar de todas las presiones sufridas por la Iglesia y grupos eclesiásticos, la sociedad dio un paso enorme hacia un futuro en el que todas las personas seremos iguales ante la ley, sin importar credo, raza, color, orientación sexual o nacionalidad.
Mis felicitaciones por este logro que tardó en llegar más de 26 años pero se logró.
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