Un nuevo comienzo
La vida está llena de caminos, senderos que desde el momento en el que naces se empiezan a abrir, como surcos en la tierra, en la que nosotros mismos debemos y tenemos la obligación de sembrar. Esta tierra que desde ese momento es virgen necesita de nuestros cuidados para que sea fértil, para que cada cosa que sembremos crezca sana y fuerte.
En este camino que emprendemos debemos sembrar amor, comprensión, respeto, solidaridad, no solo a nuestros seres queridos, sino también a aquellos que nos hacen daño, como cuando a la tierra le llega una plaga que la amenaza y nosotros con nuestros cuidados la salvamos, esto sucede también en nuestra vida y nuestra realidad de todos los días, nosotros somos salvados por quienes nos quieren y a su vez nosotros salvamos a otros de la soledad, del abandono.
Cada vez que caemos, siempre va a ver alguien dispuesto a tenderte la mano para ayudarte, para hacer que esta tierra se cure de esas plagas que la amenazan.
Un nuevo comienzo se trata de esto, de caer y levantarse, de reír y tener la capacidad de llorar, de poder tener la capacidad y la voluntad de construir cuando sentimos que solo hay destrucción. Somos capaces de crear tanto como destruir y existen situaciones en las que nosotros mismos somos los que destruimos en cambio de construir.
Como cada año en nuestra vida, es como una hoja en blanco que debemos escribir, tratemos de hacerlo con palabras como amor, comprensión, solidaridad y sobre todas ellas igualdad, para que cuando llegue el momento en el que debamos mostrar nuestras cosechas sean las más ricas y las más productivas, no que sean escasas por no haber cuidado eso tan preciado como es esta tierra que es nada más ni nadas menos que nuestra propia vida.
En este camino que emprendemos debemos sembrar amor, comprensión, respeto, solidaridad, no solo a nuestros seres queridos, sino también a aquellos que nos hacen daño, como cuando a la tierra le llega una plaga que la amenaza y nosotros con nuestros cuidados la salvamos, esto sucede también en nuestra vida y nuestra realidad de todos los días, nosotros somos salvados por quienes nos quieren y a su vez nosotros salvamos a otros de la soledad, del abandono.
Cada vez que caemos, siempre va a ver alguien dispuesto a tenderte la mano para ayudarte, para hacer que esta tierra se cure de esas plagas que la amenazan.
Un nuevo comienzo se trata de esto, de caer y levantarse, de reír y tener la capacidad de llorar, de poder tener la capacidad y la voluntad de construir cuando sentimos que solo hay destrucción. Somos capaces de crear tanto como destruir y existen situaciones en las que nosotros mismos somos los que destruimos en cambio de construir.
Como cada año en nuestra vida, es como una hoja en blanco que debemos escribir, tratemos de hacerlo con palabras como amor, comprensión, solidaridad y sobre todas ellas igualdad, para que cuando llegue el momento en el que debamos mostrar nuestras cosechas sean las más ricas y las más productivas, no que sean escasas por no haber cuidado eso tan preciado como es esta tierra que es nada más ni nadas menos que nuestra propia vida.